Actualizado: octubre de 2026 · Tiempo de lectura aproximado: 10 minutos

Resumen rápido
  • Un expatriado es, en este artículo, una persona que sale de España para trabajar temporal o permanentemente en otro país.
  • Salir de España no significa perder automáticamente la residencia fiscal española: deben revisarse los 183 días, los intereses económicos y la situación familiar.
  • La residencia fiscal española se determina, con carácter general, para todo el año natural.
  • Si dos países consideran residente a la misma persona, hay que aplicar el Convenio para evitar la Doble Imposición correspondiente.
  • Si el trabajador sigue siendo residente fiscal en España, puede resultar aplicable la exención del artículo 7.p) del IRPF, con un límite máximo de 60.100 euros anuales.
  • El régimen de excesos puede ser una alternativa al 7.p), pero ambos beneficios son incompatibles entre sí.
  • Si el trabajador pasa a ser no residente, España seguirá pudiendo gravar determinadas rentas y bienes situados en territorio español.

Cuando una persona que vive en España acepta un trabajo en otro país, una de las primeras preguntas suele ser: ¿dónde voy a pagar impuestos?

La respuesta no depende únicamente de dónde está la empresa, de dónde se cobra la nómina o de si el trabajador pasa más de seis meses fuera.

Lo primero es determinar correctamente la residencia fiscal. A partir de ahí podremos saber si la persona sigue tributando en España por el IRPF y su renta mundial o si pasa a tributar como no residente únicamente por determinadas rentas obtenidas en territorio español.

Este artículo está centrado específicamente en las personas que salen de España para trabajar en el extranjero.

No debe confundirse con el régimen aplicable a quienes se trasladan a España. Si vienes a vivir y trabajar a nuestro país, puedes consultar nuestra guía sobre el régimen fiscal de impatriados.

Qué es un trabajador expatriado a efectos fiscales

La expresión “expatriado” no identifica por sí sola un régimen tributario específico.

En la práctica se utiliza para referirse a trabajadores, directivos o profesionales que se desplazan desde su país de residencia a otro Estado para desarrollar allí su actividad.

Desde el punto de vista fiscal español, lo realmente importante es determinar si, después del desplazamiento:

  • sigue siendo residente fiscal en España;
  • adquiere la residencia fiscal en otro país;
  • o existe una situación de doble residencia que deba resolverse mediante un convenio internacional.

Esta distinción condiciona prácticamente todo lo demás.

Residencia fiscal al salir de España

La regla de los 183 días

Una persona física se considera residente fiscal en España cuando permanece en territorio español más de 183 días durante el año natural.

Para calcular ese período deben tenerse en cuenta las reglas establecidas por el artículo 9 de la Ley del IRPF, incluida la consideración de determinadas ausencias esporádicas.

Sin embargo, existe un error muy frecuente:

Estar más de 183 días fuera de España no significa automáticamente ser no residente.

El número de días es solo uno de los criterios para determinar la residencia fiscal. También debemos comprobar dónde se encuentra el núcleo principal o la base de las actividades o intereses económicos del contribuyente.

El núcleo principal de intereses económicos

Aunque una persona permanezca menos de 184 días en España, puede seguir siendo considerada residente fiscal si radica aquí, de forma directa o indirecta, el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos.

Por tanto, antes de concluir que una persona ha perdido su residencia fiscal española debemos analizar, entre otras circunstancias:

  • dónde desarrolla principalmente su actividad;
  • dónde se encuentran sus principales fuentes de renta;
  • qué vínculos económicos mantiene en España;
  • y cuál es la realidad del desplazamiento al extranjero.

Cónyuge e hijos menores que permanecen en España

La Ley del IRPF establece además una presunción de residencia en España cuando residan habitualmente aquí el cónyuge no separado legalmente y los hijos menores de edad que dependan del contribuyente.

Esta presunción admite prueba en contrario.

Por tanto, que la familia permanezca en España es un elemento relevante, pero no debe tratarse automáticamente como una regla absoluta que impida cualquier cambio de residencia.

La residencia fiscal se determina por años naturales completos

Otro aspecto especialmente importante es que, en España, una persona física será con carácter general residente o no residente durante todo el año natural.

El desplazamiento a otro país durante el año no divide automáticamente el ejercicio en una primera parte como residente y otra como no residente.

Por eso, cuando alguien se marcha a trabajar al extranjero a mitad de año debemos comprobar cuidadosamente desde qué ejercicio produce efectos el cambio de residencia.

Si quieres profundizar en estas reglas puedes consultar nuestro artículo sobre el concepto de residencia fiscal.

Qué ocurre si España y otro país te consideran residente fiscal

Es perfectamente posible que, aplicando las normas internas de dos países, ambos Estados consideren residente a la misma persona.

En ese caso no debemos elegir libremente dónde tributar.

Si existe un Convenio para evitar la Doble Imposición entre España y el otro país, habrá que aplicar las reglas previstas en dicho convenio para resolver el conflicto de residencia.

Habitualmente estas reglas analizan de forma sucesiva cuestiones como:

  • la existencia de una vivienda permanente a disposición;
  • el centro de intereses vitales;
  • el lugar donde la persona vive habitualmente;
  • la nacionalidad;
  • y, si fuera necesario, el acuerdo entre las autoridades competentes de ambos Estados.

Ejemplo de doble residencia

Imaginemos una persona que vivía en España y se traslada a Francia por motivos laborales.

Mantiene una vivienda y determinadas inversiones en España, pero pasa una parte importante del año en Francia y también dispone allí de vivienda.

No bastaría con contar días.

Primero habría que aplicar las normas internas de ambos países. Si ambos la consideran residente, sería necesario acudir al Convenio entre España y Francia y aplicar sus reglas de desempate.

Residencia fiscal y residencia administrativa no son lo mismo

Tener un permiso de residencia, una vivienda, una inscripción administrativa o una determinada nacionalidad no resuelve por sí solo dónde es residente fiscal una persona.

Si sigues siendo residente fiscal en España

Mientras una persona mantenga su residencia fiscal en España, seguirá siendo contribuyente del IRPF.

Esto significa, con carácter general, que deberá declarar en España su renta mundial, independientemente de que parte de sus ingresos se obtengan en otro país.

Que una renta también haya tributado en el extranjero no implica necesariamente que se pague dos veces por ella.

Habrá que revisar:

  • el Convenio para evitar la Doble Imposición correspondiente;
  • las reglas de atribución de potestad tributaria entre ambos países;
  • y los mecanismos para eliminar la doble imposición cuando procedan.

Además, la residencia española puede implicar otras obligaciones tributarias o informativas respecto de patrimonio, cuentas, valores u otros activos situados fuera de España cuando se cumplan los requisitos correspondientes.

Exención del artículo 7.p) por trabajos realizados en el extranjero

Una de las ventajas fiscales más importantes para trabajadores que siguen siendo residentes fiscales en España pero desarrollan temporalmente su trabajo fuera del país es la exención prevista en el artículo 7.p) de la Ley del IRPF.

Esta norma permite dejar exentos determinados rendimientos del trabajo correspondientes a trabajos efectivamente realizados en el extranjero, con un límite máximo de 60.100 euros anuales.

Requisitos principales del artículo 7.p)

Para aplicar la exención deben cumplirse conjuntamente los requisitos legales.

Entre los principales:

  • el trabajo debe realizarse efectivamente en el extranjero;
  • debe prestarse para una empresa o entidad no residente en España o para un establecimiento permanente situado en el extranjero;
  • cuando se trate de operaciones dentro de un grupo empresarial, debe existir una utilidad o ventaja para la entidad extranjera destinataria del servicio;
  • en el territorio donde se realicen los trabajos debe existir un impuesto de naturaleza idéntica o análoga al IRPF;
  • y no debe tratarse de una jurisdicción no cooperativa en los términos previstos legalmente.

Cuando el país tenga suscrito con España un Convenio para evitar la Doble Imposición que incluya cláusula de intercambio de información, la normativa considera cumplido el requisito relativo a la existencia de un impuesto idéntico o análogo.

No basta con trabajar para una empresa extranjera desde España

La exención exige que el trabajo se realice físicamente en el extranjero.

Por ello, el simple hecho de trabajar desde España mediante teletrabajo para una empresa extranjera no convierte esos rendimientos en rentas exentas por el artículo 7.p).

Cómo se calcula la renta exenta

El límite máximo de la exención es de 60.100 euros al año.

Para calcular el importe correspondiente a los trabajos realizados fuera deben tenerse en cuenta:

  • los días que el trabajador ha estado efectivamente desplazado en el extranjero;
  • la parte proporcional de las retribuciones ordinarias correspondiente a esos días;
  • y las retribuciones específicamente satisfechas por los trabajos desarrollados fuera de España.

El Tribunal Supremo ha establecido además que pueden incluirse en el cómputo los días utilizados para el desplazamiento al país de destino y para el regreso a España.

Ejemplo sencillo del artículo 7.p)

Un trabajador residente fiscal en España cobra un salario anual de 73.000 euros y trabaja físicamente en el extranjero durante 60 días para una entidad no residente, cumpliéndose los requisitos legales.

La parte proporcional de la retribución ordinaria sería, de forma simplificada:

73.000 € ÷ 365 × 60 = 12.000 €.

Si además hubiera recibido una remuneración específica de 5.000 euros por ese proyecto extranjero, el importe potencialmente exento sería:

12.000 € + 5.000 € = 17.000 €.

Todo ello siempre que concurran los requisitos materiales y documentales del artículo 7.p).

La documentación es clave para aplicar el artículo 7.p)

En la práctica, una de las cuestiones más conflictivas no suele ser la existencia de la norma, sino probar que realmente se cumplen sus requisitos.

Conviene conservar documentación suficiente para acreditar:

  • las fechas efectivas del desplazamiento;
  • el país y lugar donde se prestaron los servicios;
  • la entidad extranjera beneficiaria;
  • las funciones realizadas;
  • la duración del proyecto;
  • y, cuando exista un grupo empresarial, la utilidad obtenida por la entidad extranjera.

Entre los documentos que pueden resultar útiles se encuentran:

  • billetes y tarjetas de embarque;
  • reservas y facturas de alojamiento;
  • contratos o cartas de desplazamiento;
  • pasaporte y documentación migratoria;
  • correos o agendas de reuniones;
  • documentación del proyecto;
  • certificados de la empresa;
  • facturas o acuerdos entre sociedades del grupo;
  • y cualquier otra prueba que acredite la efectiva prestación del servicio en el extranjero.
Un buen “defence file” puede ser decisivo

Si se pretende aplicar el artículo 7.p), recomendamos preparar desde el momento del desplazamiento un expediente documental que permita demostrar qué trabajo se realizó, dónde, durante qué días y en beneficio de qué entidad.

El régimen de excesos para trabajadores destinados en el extranjero

El artículo 9.A.3.b) del Reglamento del IRPF contempla otro beneficio fiscal para determinados trabajadores y funcionarios destinados en el extranjero.

En el caso de empleados de empresas, puede quedar exceptuado de gravamen el exceso de retribución que perciban por estar destinados fuera de España respecto de lo que habrían obtenido por sueldos, antigüedad, pagas extraordinarias y demás conceptos si hubieran permanecido destinados en España.

No se trata de dejar exento todo el salario cobrado durante el desplazamiento.

El beneficio se refiere al exceso retributivo asociado al destino extranjero.

El régimen de excesos no exige el límite de nueve meses

Para este régimen específico no se exige que el desplazamiento y permanencia en el extranjero tenga una duración continuada inferior a nueve meses.

Esto lo diferencia del régimen general de determinadas dietas y asignaciones para gastos de viaje.

Artículo 7.p) o régimen de excesos: hay que elegir

La exención del artículo 7.p) y el régimen de excesos son incompatibles entre sí.

El contribuyente puede optar por uno u otro cuando cumpla sus respectivos requisitos.

Por tanto, antes de aplicar automáticamente el artículo 7.p) conviene comparar:

  • la duración del desplazamiento;
  • el salario ordinario;
  • las retribuciones adicionales por expatriación;
  • los días efectivamente trabajados fuera;
  • y el importe que resultaría exento con cada sistema.
Importante

La incompatibilidad afecta al régimen específico de excesos. El artículo 7.p) sí puede resultar compatible con determinadas cantidades por desplazamiento y estancia a las que resulte aplicable el régimen general de dietas exceptuadas de gravamen.

Qué obligaciones puedes seguir teniendo en España mientras trabajas fuera

Las obligaciones fiscales dependen, en primer lugar, de si sigues siendo residente fiscal en España.

Si continúas siendo residente fiscal español

Con carácter general deberás seguir declarando en España tu renta mundial.

Esto puede afectar a:

  • salarios obtenidos en el extranjero;
  • intereses y dividendos;
  • alquileres;
  • ganancias patrimoniales;
  • inversiones;
  • y otras rentas obtenidas dentro o fuera de España.

Cuando la misma renta pueda tributar también en el Estado de destino habrá que revisar el convenio correspondiente y los mecanismos para evitar la doble imposición.

También pueden existir obligaciones informativas por determinados bienes y derechos situados en el extranjero.

Comunicar correctamente el cambio de residencia

Si el desplazamiento provoca un cambio efectivo de residencia fiscal, también debe revisarse la situación censal ante la Agencia Tributaria.

No conviene limitarse a modificar la dirección postal o asumir que Hacienda conocerá automáticamente el cambio por el hecho de trabajar fuera.

La residencia fiscal debe estar correctamente determinada y, cuando sea necesario, acreditada mediante la documentación correspondiente.

Qué ocurre si pasas a ser no residente fiscal en España

Cuando la persona deja de ser residente fiscal en España, ya no tributa aquí por su renta mundial con arreglo al régimen general del IRPF.

Sin embargo, eso no significa dejar de tener obligaciones fiscales en España.

España puede seguir gravando determinadas rentas obtenidas en territorio español, por ejemplo:

  • rentas derivadas de inmuebles situados en España;
  • alquileres de inmuebles españoles;
  • ganancias por la venta de determinados bienes situados en España;
  • determinados rendimientos del trabajo;
  • pensiones;
  • retribuciones de administradores;
  • o determinadas rentas financieras.

Además, según los bienes que mantenga el contribuyente en España, pueden existir obligaciones relacionadas con el patrimonio.

No desarrollamos aquí la tributación general de los no residentes ni los modelos específicos porque responden a una intención de búsqueda distinta.

Si después del desplazamiento has dejado de ser residente fiscal español, puedes consultar directamente nuestro servicio de asesoría fiscal para no residentes.

Expatriados e impatriados no son lo mismo

Es importante separar ambos conceptos.

En esta guía hablamos de una persona que sale de España para trabajar en el extranjero.

En cambio, un impatriado es una persona que se desplaza a España y puede, si cumple los requisitos correspondientes, tener acceso al régimen especial regulado en el artículo 93 de la Ley del IRPF.

Ese régimen, conocido popularmente como “Ley Beckham”, tiene su propia lógica fiscal, requisitos y modelos.

Para evitar mezclar ambos escenarios, desarrollamos esta materia por separado en nuestra guía del régimen fiscal de impatriados.

Qué deberías revisar antes de aceptar un desplazamiento internacional

La fiscalidad de un desplazamiento internacional debería analizarse antes de realizar el traslado, no al preparar la declaración de la renta meses después.

Conviene revisar al menos:

  • fecha prevista de salida de España;
  • duración del desplazamiento;
  • días de presencia en cada país;
  • residencia de la familia;
  • viviendas disponibles;
  • centro de intereses económicos;
  • empresa que paga el salario;
  • empresa o entidad beneficiaria del trabajo;
  • Convenio para evitar la Doble Imposición aplicable;
  • posible aplicación del artículo 7.p);
  • posible régimen de excesos;
  • retenciones practicadas;
  • y obligaciones que seguirán existiendo en España.

En operaciones de este tipo es especialmente útil realizar el análisis de forma conjunta desde una perspectiva de fiscalidad internacional.

Si vas a trabajar fuera de España, conviene revisar tu residencia fiscal y la tributación del desplazamiento antes de que termine el ejercicio. Una buena planificación permite evitar conflictos de residencia y comprobar si puedes aplicar el artículo 7.p) o el régimen de excesos.

Revisar mi desplazamiento internacional

Errores frecuentes de los trabajadores expatriados

  • Creer que pasar más de 183 días fuera de España convierte automáticamente al trabajador en no residente.
  • Contar únicamente días y no analizar el núcleo de intereses económicos.
  • Ignorar que el cónyuge y los hijos menores permanecen en España.
  • Asumir que la residencia fiscal cambia exactamente el día del traslado.
  • No revisar el Convenio para evitar la Doble Imposición cuando dos países consideran residente al contribuyente.
  • Pensar que trabajar para una empresa extranjera desde España permite aplicar el artículo 7.p).
  • Aplicar el artículo 7.p) sin acreditar que el trabajo benefició realmente a una entidad extranjera.
  • No conservar documentación de viajes, proyectos y días de trabajo fuera.
  • Aplicar simultáneamente el artículo 7.p) y el régimen de excesos.
  • Creer que convertirse en no residente elimina cualquier obligación fiscal en España.
  • Confundir el régimen de expatriados con el régimen especial de impatriados.

Preguntas frecuentes sobre la fiscalidad de los expatriados

¿Si estoy más de 183 días fuera de España dejo automáticamente de ser residente fiscal?

No. La permanencia es uno de los criterios, pero también deben revisarse el núcleo principal de actividades o intereses económicos y la presunción relacionada con el cónyuge y los hijos menores. Además, un convenio puede ser necesario si existe doble residencia.

¿Cuándo soy residente fiscal en España?

Entre otros supuestos, cuando permaneces más de 183 días durante el año natural en España o cuando radica aquí el núcleo principal o la base de tus actividades o intereses económicos. Existe además una presunción familiar que admite prueba en contrario.

¿Puedo ser considerado residente fiscal por España y por otro país al mismo tiempo?

Sí. Si ocurre y existe un Convenio para evitar la Doble Imposición entre ambos Estados, deben aplicarse las reglas previstas en dicho convenio para determinar la residencia a sus efectos.

¿Qué es la exención del artículo 7.p)?

Es una exención del IRPF aplicable a determinados rendimientos del trabajo correspondientes a trabajos efectivamente realizados en el extranjero cuando se cumplen los requisitos legales.

¿Cuál es el límite de la exención del artículo 7.p)?

El límite máximo establecido legalmente es de 60.100 euros anuales.

¿Puedo aplicar el 7.p) si teletrabajo desde España para una empresa extranjera?

No por ese solo hecho. La exención exige que los trabajos sean efectivamente realizados en el extranjero y que además se cumplan los restantes requisitos legales.

¿Qué es el régimen de excesos?

Es un régimen que permite dejar fuera de gravamen, en determinados supuestos, el exceso de retribución que recibe un trabajador por estar destinado en el extranjero respecto de lo que habría cobrado permaneciendo destinado en España.

¿Puedo aplicar a la vez el artículo 7.p) y el régimen de excesos?

No. Son incompatibles entre sí y el contribuyente debe optar por el régimen que corresponda. Por eso conviene calcular previamente cuál resulta más favorable y comprobar que se cumplen sus requisitos.

¿Si paso a ser no residente dejo de pagar impuestos en España?

No necesariamente. Un no residente puede seguir tributando en España por determinadas rentas obtenidas en territorio español y puede mantener otras obligaciones relacionadas con bienes o derechos situados aquí.

¿Es lo mismo expatriado que impatriado?

No. En este contexto, expatriado es quien sale de España para trabajar fuera. El régimen de impatriados se refiere a determinadas personas que se trasladan a España y puede permitirles acogerse al régimen especial del artículo 93 de la Ley del IRPF.

AUTOR: JUAN FRANCISCO DEFEZ GÓMEZ

Licenciado en Ciencias Empresariales. por la Universidad de Valencia. Master en Tributación por el Colegio de Economistas de Valencia, Miembro del Registro de Economistas Asesores Fiscales REAF 3107, Miembro EC 118, Experto Contable Acreditado nº 581. Titular de la asesoria Defez Asesores, desde el año 1989. Especialista en temas tributarios y de contabilidad.

Artículos relacionados

Fuentes oficiales y normativa
  • Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del IRPF: artículos 7.p), 8 y 9.
  • Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo, Reglamento del IRPF: artículos 6 y 9.A.3.b).
  • Agencia Tributaria: residencia fiscal de las personas físicas.
  • Agencia Tributaria: rendimientos del trabajo percibidos por trabajos efectivamente realizados en el extranjero.
  • Agencia Tributaria: régimen de excesos para funcionarios y empleados destinados en el extranjero.
  • Convenios para evitar la Doble Imposición suscritos por España, según el país de destino.
  • Sentencia del Tribunal Supremo 274/2021, de 25 de febrero, sobre cómputo de días de desplazamiento a efectos del artículo 7.p).
  • Resolución del TEAC de 19 de julio de 2024, reclamación 00/08685/2023, sobre cálculo proporcional de la renta exenta del artículo 7.p).